miércoles, 31 de agosto de 2011

Por dentro

“Una es más auténtica cuanto más se parece a lo que ha soñado de sí misma”
Agrado, Todo sobre mi madre.
¿Cómo eres cuando estás contigo mismo?
¿Eres reflexivo o melancólico?
¿Te gusta pensar en cosas extrañas o abstractas sobre la vida, mientras cuentas los puntos en el techo?
¿Recuerdas el pasado, lo bueno, lo malo?
¿Te ríes, te entristeces o te avergüenzas, como en aquel entonces?
¿Te arrepientes de lo que ya es irremediable?
¿Te deprimes?
¿Te das ánimo?
¿Qué te dices?
¿Te gusta estar contigo?
¿Haces cosas placenteras, relajantes, o te torturas?
¿Te aburres?
¿Te sientes solo, aunque estás contigo?
¿Te atreves a mirar tu interior sin escrúpulos?
¿Eres capaz de aceptarte?
¿En qué piensas antes de dormirte?
¿En algún problema?
¿En algo común o bello del día?
¿En alguien a quien amas?
¿Estás en paz o atormentado?
¿Te rehúyes, refugiándote en la sociedad, como si no te estuvieras siguiendo como tu propia sombra?
¿Usas máscaras también contigo?
¿Te amas o te desprecias?
¿Por qué?
¿Te atreves a soñar, a hacerlo sin miedo, independientemente de si el deseo o la meta se cumplan?
¿Eres tu amigo?
¿Sabes que nunca terminarás de conocerte?

¿Puedes contar contigo?

Si tu interior te molesta, es porque tienes algo que superar, algo que hacer;
si eres feliz, eres tú mismo.

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