miércoles, 31 de agosto de 2011

Cómplice


Cuento Finalista Concurso Cuéntame Valparaíso, 2009.
Luego de soportar meses de abuso, Pamela abandonó su hogar y se despidió del ascensor en el que había trabajado por años, y de la vista panorámica testigo de su dolor. hizo su maleta, tratando de olvidar la discusión, los golpes. Erróneamente, sentía que nadie le creería que fue en defensa propia: su único testigo era un perro, ese perro vago que insistentemente entraba con quienes subían y bajaban en ese ancestral lugar. Dejó atrás la mirada comprensiva del can, y sin perder un minuto más, se deshizo del cuerpo, camuflándolo en los desperdicios del Cementerio de Playa Ancha, y huyó rápido, sintiendo que olvidaba algo al bajar al plan por última vez.
Quizás habría vivido el resto de su vida más tranquila si se hubiera enterado que todas las manchas de sangre que quedaron en el piso fueron borradas con orina canina.

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