miércoles, 31 de agosto de 2011

Renata* (cuento)

María Antonieta, reina de Francia, luego de morir y nacer muchas veces, volvió al pasado y se conoció a sí misma. Se hizo pasar por una sirvienta huérfana y vigiló que representara el papel que le correspondía a la historia: para esto, fue cercana a la delfina, rescatándola todas las veces que intentó suicidarse en los siete años en los que su esposo, quién en secreto padecía un evidente retraso mental, no pudo siquiera consumar el matrimonio; imperceptiblemente, alejó a todo varón venéreo en la edad promiscua, y evitó la sobredosis; cuando la gloria acabó y fue encarcelada, cuidó en la celda de su yo del pasado, convirtiéndose en su amiga, su madre, su confidente. La niña de 38 años sacó fuerzas de ella, y aguantó la humillación merecida. En el último día, la mujer del futuro le dio un abrazo y un tranquilizante: “Tómalo, no te dolerá”. María Antonieta caminó a su destino con la cabeza en alto, y cuando la perdió, su rostro mantuvo una sonrisa sutil. Sólo ella misma lloró, en silencio.


(*)Renata significa "renacida".

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